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El proyecto
Y la manera de llegar
a esa meta es ser un buen coach. Un
gerente puede decirle a las personas qué hacer, cuándo hacerlo, pero sólo un
buen coach puede motivarlas a que le presten total atención a su trabajo. Otros
pueden señalar los problemas, pero un coach está presente para ayudar a resolver
esos problemas. Muchos en posiciones de liderazgo sostendrán una zanahoria para
que las personas los sigan. Pero un coach motivará al individuo
para que desee alcanzar la performance más elevada posible.
Algunas personas son coach por
naturaleza. Tuve una vez la oportunidad de entrevistar a Jonas Salk, quién
descubrió la vacuna anti polio. A la media hora de la conversación, fuimos
interrumpidos por un llamado telefónico de un investigador canadiense quien
había hecho un paréntesis en su investigación sobre el SIDA. Salk escuchó,
felicitó al investigador, y luego le hizo una serie de preguntas profundas.
Finalmente, fue alentador; le dijo al investigador que sabía que esto lo
llevaría a cosas mayores.
Salk era un coach natural, y
eso se veía en el progreso que hacía su grupo de investigación. Pero también
nosotros podemos aprender las tácticas del coaching. Volvamos a la conversación
de Salk y analicémosla:
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Sea un oyente
activo: Yo aliento a los coach a
conducir una entrevista. Lleguen a conocer mejor al individuo. Averigüe la
situación familiar, los puntos altos y bajos en sus vidas. Indague cómo se
sobrepusieron a los puntos bajos. John Ralston, el entrenador de fútbol de
Denver Broncos, alentó a su equipo para hacer sólo eso. Ellos harían unas
preguntas de algún jugador en el camino a la cancha y en el de vuelta a los
vestuarios. De este modo ellos utilizan esas respuestas para motivar a cada
jugador de distintas maneras.
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De un feedback
positivo: A menudo, sobre lo que
tenemos que hacer coaching es el temor y la auto-confianza. Salk reconoció
los logros de los investigadores. Usted puede hacer lo mismo, por ejemplo
alentando a las personas, diciéndoles lo mucho que valora su trabajo.
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Haga preguntas
difíciles pero profundas: Cuando
hacía llamadas de venta con las personas, les pedía que me dijeran tres
cosas que hicieron bien en la llamada y una negativa. Si estaban dentro de
lo esperado con lo negativo, ni siquiera se los discutía.
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Discuta los
desafíos antes de que se conviertan en problemas:
Recientemente ayudé a facilitar una reunión de gerentes que querían trabajar
más como equipo. En primer lugar, abordamos todas las barreras que existían
para trabajar mejor juntos, luego trabajamos sobre las más fáciles. Cuando
llegamos a la más difícil decidimos crear un comité. Le pedí a la persona
más negativa sobre el tema que sea parte de ese comité. No solo sería un
fuerte defensor de la solución, sino que por tener una visión diferente,
podía proporcionar un buen trato desde adentro.
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Admita sus propios
errores: Como líder, hay momentos
en lo que uno necesita criticar, pero existen modos de hacerlo bien. Usted
puede generar armonía. Relate situaciones similares que ya haya enfrentado y
comente cómo las resolvió. Tranquilice al empleado diciéndole que no es una
mala persona.
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Crea en lo que
hace. Hacer coaching es un trabajo
duro. Rara vez se lo resalta. Incluso, siendo un coach fuerte, usted puede
hacer que su equipo trabaje de maravilla mientras le da al individuo la
sensación de logro que él necesita.
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