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- ¿Existe un
método para hacerse rico?
Ser rico es una libertad y una
decisión. Uno llega a un momento en su vida en que decide ser rico, en que
se da cuenta que no puede vivir sin ciertos placeres que el dinero provee. Y no
hay nada frívolo en esto, es simplemente una realidad. No hay un método
específico para hacerse rico, pero definitivamente sí existen una serie de
preceptos que te permiten colocarte por un buen camino. En primer lugar, la
educación es importante. Y no me refiero a la educación proveniente de las
escuelas, sino a la serie de conceptos que una generación le transmite a otra.
Esa es la esencia de Padre rico/padre pobre: la manera en la que concebimos la
riqueza determina el hecho de que la consigamos o no. Ir a una escuela de alto
reconocimiento no es requisito para ser rico. Bill Gates, por mencionar un
ejemplo, nunca fue a la universidad. La clave radica en pasar de generación en
generación la mentalidad de esfuerzo. En ese sentido, Latinoamérica me sorprende
mucho: los jóvenes tienen muchas ganas y deseos por salir adelante, y eso tarde
o temprano va a ocasionar un cambio en la sociedad.
- ¿Se puede
adaptar la metáfora del Padre pobre/padre rico a la mentalidad con la que se
conducen los países desarrollados versus las naciones subdesarrolladas?
No es la nacionalidad, la raza o
el género, sino el hecho que desees ser mejor financieramente. Sin duda
alguna la cultura de los países es distinta: Francia, Suiza e Italia quizá no
desarrollen las aspiraciones de riqueza que Estados Unidos sí desarrolla. Y la
razón es que el “sueño americanos” está compuesto por inmigrantes que vienen
huyendo de la pobreza y desean ser ricos. Tienen más hambre de triunfo. En
Estados Unidos hay muchas generaciones que se la pasaron mal, por lo que mucha
gente dice: “yo quiero ser mejor que mi padre”.
- En su libro
usted sostiene que el comprar una casa es una aspiración de gente pobre. ¿Puede
ahondar al respecto?
Creo que cualquier aspiración es
buena, sin embargo, las aspiraciones cambian a medida que pasa el tiempo y andas
por el camino correcto. Comprar una casa es una aspiración de gente pobre.
En el mejor de los casos es una aspiración de gente de clase media, que busca
establecerse en un modelo de vida que premia la estabilidad y cierto
conformismo. Si tú deseas ser rico, aunque partas de la nada, debes de pensar en
una ambición más grande que una casa. De hecho más que pensar en una casa, en un
hogar donde invertir, debes pensar en el mercado de las bienes raíces, donde
todo es susceptible de venderse. Yo aprendí eso jugando Monopolio, la regla es
ir comprando varias casas hasta adquirir un pequeño pueblo. Yo soy rico porque
juego Monopolio todo el tiempo.
- ¿Qué papel juega
el gobierno en la generación de riqueza?
A menos de que implanten sistemas
draconianos de impuestos, o no garanticen la seguridad de las inversiones, el
gobierno no importa mucho. Creo que es importante no lamentarse todo el
tiempo de lo que sucede en el ámbito gubernamental, no esperemos que ellos lo
resuelvan todo: si el gobierno es ineficiente, nosotros no debemos serlo. Y en
ese sentido creo que es importante que se vean otros horizontes. Una de las
virtudes para desarrollar la riqueza, es ver siempre de manera positiva, estar
abiertos y buscar nuevas posibilidades. Si estamos en una situación límite, una
pésima opción sería acudir al gobierno en busca de financiamiento. Invertir es
un paso difícil, pero quien se decide y sabe moverse con inteligencia, logra
cosas muy favorables.
- ¿Una persona
rica es una persona feliz?
No. El dinero te da libertad, pero
no te da el éxito. Eso sólo se logra cuando estás en balance con todo lo que te
rodea y hay un genuino equilibrio en tu vida. Ahora, yo sí afirmaría que el ser
rico te ayuda mucho a encontrar el camino a la felicidad, puesto que te permite
buscar la trascendencia; cuando se es pobre, lo que uno busca es la manera de
poner pan en la mesa.
* Robert Kiyosaki. Hawaiano de origen
japonés. Veterano de la guerra del Vietnam y ex comercial de Xerox, fundó en
1977 una empresa de carteras que introdujo al mundo los modelos de nylon y
velcro, y en 1985 fundó una empresa internacional de educación financiera. A los
47 años, vendió todas sus empresas y se retiró, aunque su jubilación es
relativa, ya que este empresario con afán por dinero empezó a escribir libros y
ahora tiene un nuevo imperio con su serie de libros 'Padre rico', que comenzó
con 'Padre rico padre pobre' y que ya incluye diez títulos, con más 18 millones
de ejemplares vendidos.
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