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Uno de los grandes cambios que se han presentado en el ámbito de los negocios
es la gran rapidez con que se transforman las empresas triunfadoras. Mientras
que en el pasado las compañías dominantes eran las más grandes, en el presente
las firmas ganadoras son las que se adaptan con mayor rapidez al entorno.
Hay empresas gigantes que se mueven a pasos de tortuga y que cuando deciden
cambiar de rumbo para adaptarse a las nuevas condiciones del mercado la competencia
ya les comió el mandado. En cambio hay empresas pequeñas y de tamaño medio que
en el mismo momento en que se abre una oportunidad de negocio ya se encuentran
en el mismo.
En estas condiciones, el gran reto de las empresas no es crecer hasta alcanzar
el tamaño de las más grandes en su sector; sino ajustar su producción de acuerdo
con lo que los consumidores necesitan.
En
muchas empresas tradicionales, cuando el cambio ya se
decidió al nivel de las cúpulas, el personal lo conoce meses
después. En consecuencia, los proceso antiguos dominan a los
nuevos y el resultado es una baja productividad
y una gran ineficiencia.
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El cambio tiene mucho que ver con las nuevas tecnologías en donde los procesos
que antes tardaban años en madurar, ahora se realizan en cuestión de días y
a veces de horas. Por ejemplo, en el caso del diseño de un automóvil el proceso
tradicional se llevaba varios meses o algunos años. Ya que se aprobaba el diseño,
comenzaba a probarse cada parte: los frenos, el motor, el peso, la estabilidad
y miles de cosas más. Ahora, los ingenieros de una gran transnacional pueden
trabajar en forma paralela a miles kilómetros de distancia y pueden probar la
resistencia de los materiales y las condiciones en que opera el nuevo automóvil
en forma virtual.
El otro aspecto importante para adaptarse al cambio continuo es la comunicación
a tiempo real entre todos los niveles de la organización. En muchas empresas
tradicionales, cuando el cambio ya se decidió al nivel de las cúpulas, el personal
lo conoce meses después. En consecuencia, los proceso antiguos dominan a los
nuevos y el resultado es una baja productividad y una gran ineficiencia.
En el caso de las empresas modernas el mecanismo de comunicación es distinto.
En el momento mismo en que se planea realizar alguna transformación, todo el
personal está involucrado a través de diversos medios, entre los que destaca
la comunicación en red. Todo mundo participa y todos saben hacia dónde se dirige
la empresa. Al momento en que se toma la decisión de cambiar el camino a seguir
todo mundo sabe hacia dónde se dirige.
En este sentido, el gran reto de las empresas tradicionales es adaptar la organización
a las nuevas tecnologías y a los modernos procesos de comunicación para poder
cambiar de acuerdo con la rápida evolución de los mercados.
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