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Tecnologia


El nuevo perfil laboral para el mundo de IT Volver al listado
Comenzar afirmando que el mercado de IT está necesitando en forma creciente recursos humanos capacitados es reafirmar una verdad a gritos. Sin embargo, definir el perfil de esos recursos humanos no parece una tarea menor.

Por César Barbaglia
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El Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas -realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos en el año 2001- recabó por primera vez información en relación al título obtenido por aquellas personas que declaraban haber completado el nivel universitario. Los egresados de carreras de formación tecnológica representaron en ese entonces el 2,8% del total de egresados universitarios, lo que se traduce en poco más de 32.000 profesionales. De estos, casi 28.000 estaban ocupados y 2.500 eran profesionales mayores de 65 años. Por su parte, los egresados de carreras con formación tecnológica representaron el 4,7% a fines del 2004, inyectando al mercado laboral poco más de 3.000 nuevos profesionales.

 


 

 

La naturaleza de las competencias tecnológicas.

En el marco del proyecto de investigación: “Las tecnologías de la información y la comunicación (Tics) en la Argentina: Origen, difusión y prospectiva”, investigadores de la Universidad Nacional de General Sarmiento establecieron un marco conceptual para evaluar las capacidades de los recursos humanos del sector y las fuentes a través de las cuales fueron adquiridas. De este modo, ensayan hipótesis basándose en las herramientas que dominan, las actividades que realizan, la complejidad de los proyectos de desarrollo de los que forman parte, el grado de utilización de redes en las que participan y el nivel de educación formal.
Dicen: “Desde un punto de vista teórico, puede suponerse que hay una fuerte interrelación entre todos los aspectos mencionados: el sistema educativo y la estructura de la demanda local y extranjera juegan un papel clave en el grado de complejidad de los proyectos existentes y, por lo tanto, en el nivel de las competencias técnicas de los recursos humanos. Las redes virtuales, institucionales y personales tienen, además, una fuerte influencia en la circulación del conocimiento y, por lo tanto, en el grado de desarrollo de las competencias.”.

 

 


 

Cuando el IERAL (Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana) publicó en su informe de agosto de 2004 que la demanda de trabajadores con formación tecnológica había alcanzado su máximo nivel desde 1996, no hizo más que oficializar y mensurar una realidad que era evidente: las empresas tecnológicas de la República Argentina necesitan recursos humanos con una sólida formación tecnológica.

El sector de Software y Servicios Informáticos es una actividad de trabajo intensiva, capaz de generar rápidamente oportunidades de empleo. La reciente aprobación de la Ley 25.856 (Ley de Promoción de Software) constituye un instrumento legítimo para la promoción de esta actividad. El Foro de Software y Servicios Informáticos, por su parte, contempla como meta en su Plan de Acción 2004-2007 la generación de 50.000 empleos directos en el sector.

Algunas simples sumas y restas nos permiten inferir que la satisfacción de la demanda actual y futura en el sector informático requerirá de algunas acciones complementarias.

El Cluster Tecnológico Córdoba, a través de su programa ProFoCo (Programa de Formación en Competencias) y la Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos (CESSI) han empezado, en el marco de los Foros Nacionales de Competitividad Industrial de las Cadenas Productivas, a hacer los primeros aportes en relación a esta preocupante temática.

La caja de herramientas.

En su libro “Mientras escribo”, Stephen King recomienda que “…para sacar el máximo partido […] hay que fabricarse una caja de herramientas, y luego muscularse hasta poder llevarla…”. Se refería, claro está, a la escritura. Sin embargo, esto es aplicable a todo oficio o actividad profesional. Y ante la igualdad de habilidades, tendrán mejores oportunidades quienes posean las mejores herramientas.

Los recursos humanos que cubrirán la demanda deberán –claramente- estar capacitados en tecnología. Sin embargo, y parafraseando a Stephen King, la caja de herramientas de estos recursos humanos con capacitación tecnológica no debiera prescindir de los siguientes elementos:

  • Aprendizaje continuo: habilidad para buscar y compartir información útil, manteniendo al día sus conocimientos técnicos, incluyendo la capacidad de capitalizar la experiencia propia y la de terceros y propagando sus conocimientos adquiridos.

  • Resolución de problemas: capacidad para anticipar y resolver problemas creativamente y con celeridad, considerando su impacto en el corto, mediano y largo plazo y buscando información para dar respuesta con agilidad y eficacia.

  • Networking: habilidad para crear y mantener una red de contactos con personas que son o serán útiles para alcanzar las metas relacionadas con el trabajo.

Esta práctica educativa integral contribuye a evitar la “devaluación educativa”, en la que los recursos humanos sin competencias prácticas olvidan lo que saben o se ven relegados a trabajar en tareas más simples que las que sus saberes les permitirían.

Conclusiones con final abierto.

La problemática está planteada. Ahora es necesario desarrollar cursos de acción que apunten a brindar una solución medular. Cursos de acción que deben necesariamente involucrar al sistema educativo formal y al no formal, complementándolos para acercar cada vez más el conocimiento a la realidad del trabajo.

Por su parte, los recursos humanos deben tomar conciencia clara de las habilidades específicas que el sector demanda, y del perfil que deben adoptar para acceder a un mercado crecientemente competitivo, teniendo presente que para sacar el máximo partido hay que fabricarse una caja de herramientas, y luego muscularse hasta poder llevarla.

 
 
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