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Es alarmante que sólo el 25 % del monto de las transacciones producto del comercio
electrónico se quede en la región de Latino América (LA). Lo anterior quiere
decir que tres cuartas partes de lo que se pudiera estar captando en la región
a través del comercio electrónico se va a Estados Unidos, Europa o Asia. Sin
duda, esto nos habla del rezago que existe en LA, pero también de las oportunidades
aún sin explotar por parte de las empresas que quieran participar activamente
en la economía digital y ofrecer servicios de valor agregado en Internet.
Por otra parte, este índice de la región de LA es muy bajo en comparación con
el de Estados Unidos, en donde del total de las operaciones comerciales en el
web, el 90% se quedan en ese país y el 10% restante se va principalmente a sitios
en Europa y Asia.
Los factores que inhiben el desarrollo del comercio electrónico en la región
de LA son muy variados, y entre los más relevantes se encuentran los siguientes:
- Falta de capital. El financiamiento resulta muy costoso, por ello es necesario
establecer nuevos mecanismos encaminados a dotar de liquidez a los negocios
para invertir en tecnología, o bien que la tecnología pueda ser accesible
a través de programas de financiamiento como el de Telmex que contribuyen
a masificar el uso de la PC y de Internet.
- Poca visión de los proveedores tecnológicos al no promover la integración
de procesos de negocios, y sólo ofrecer productos por separado, ya sea software
o equipo, pero no soluciones completas.
- Legislación poco clara para el usuario que pretende realizar compras electrónicas,
y por lo tanto se genera desconfianza e incredulidad para realizar negocios
en el web.
- Dudas respecto a la seguridad a través de la red, lo que genera desconfianza
para proporcionar un número de tarjeta de crédito.
- Una escasa oferta tecnológica con contenido local de bajo valor agregado
en la mayoría de los casos.
A pesar de lo anterior, es importante que se considere que estamos frente a
una nueva revolución tecnológica, cuya dimensión se puede comparar a la de la
revolución industrial. Es necesario que los empresarios hagan un análisis de
sus fortalezas y debilidades para no quedarse a la zaga en esta vorágine de
tecnología.
Nos encontramos frente a un movimiento sin precedente en las TI, que está transformando
ya no sólo la forma de hacer negocios, sino también nuestra forma de pensar.
Todo esto implica tomar riesgos, pero a cambio se podrá dar un salto cuántico
con enormes beneficios a los que podrán acceder desde los micro hasta los grandes
empresarios, sobre todo porque hay un ambiente con igualdad de condiciones gracias
a las ventajas que ofrece el Internet y su entorno en la economía digital.
América Latina tiene todavía una participación pequeña en el mercado mundial
de las TI, ya que en 1998 representó 3.3%, sólo superior al continente africano
y muy por abajo de Asia quien representa 19%.
Sin embargo, las expectativas para la región de LA son positivas porque que
cada año la proporción del mercado de TI en LA con respecto al mundo va en aumentando,
aunque de manera modesta, tan es así que para este año se espera un incremento
para ubicarse con 3.5%. También es cierto, que a pesar del sano crecimiento
esperado para la región, existe nerviosismo en países como Argentina, Venezuela
y Colombia, debido a factores tanto económicos como sociales y políticos, y
que podrían afectar la evolución de la región en su conjunto.
En México hay tranquilidad porque se aprecia un entorno global sano y una recuperación
en términos de la demanda tecnológica, aunque no hay que olvidar que estamos
en la antesala de una elección presidencial que podría influir en el avance
tecnológico. Por otra parte, también que se han dado factores interesantes como
la baja de precios en productos y servicios, lo cual constituye un acelerador
importante para la adopción de tecnología en forma masiva, de igual forma que
el comercio electrónico lo es para el crecimiento de las TI.
Los países líderes de TI en América Latina son Brasil, México y Argentina,
de ellos, Brasil es el que marca la pauta en la adopción de muchas tecnologías
en la región, en contraste uno de los países más rezagados es Venezuela.
Muchas tecnologías emergentes como las ERPs (Aplicaciones Corporativas Integradas)
o el CRM (Customer Relationship Managment) han surgido en la región empujadas
por la necesidad de los usuarios y no por la oferta existente. En el pasado
eran los fabricantes quienes decidían lo que debían ofrecer y marcaban la pauta
de lo que se tenía que comprar. Ahora el paradigma ha cambiado, puesto que es
el usuario el que está demandando lo que realmente necesita.
Una de las industrias tecnológicas que está cobrando fuerza en América Latina
es sin duda la del software; por el contrario la que se ha visto rezagada es
la del comercio electrónico -a pesar de la importancia fundamental que tiene
en la economía digital- basta mencionar que hay poca penetración del nivel de
transacciones que se hacen en la región.
El fenómeno de las cajas blancas en la región de LA ha causado un enorme impacto,
y las oportunidades han sido aprovechadas por diversos modelos de negocios,
incluyendo integradores, ensambladores y distribuidores pequeños, mayoristas
tradicionales de cómputo y mayoristas especializados en partes y componentes.
Las oportunidades de negocio siguen siendo alentadoras para los próximos años
debido a que el usuario de Latinoamérica busca opciones más baratas, y a pesar
de que los fabricantes de marcas internacionales han bajado los precios de sus
equipos, el diferencial de precios es aún muy importante.
Como muestra de la penetración de las cajas blancas en la región cabe destacar
que en países como Brasil y Argentina este tipo de equipos representan el 50%
de las ventas totales de PCs, y lo interesante es que este fenómeno se está
extendiendo a otras tecnologías como las notebooks y servidores.
En los países de LA hay tendencias internacionales que cada vez encuentran
mayor resonancia, como el negocio de los consumibles para las impresoras, el
concepto de la "free PC o free printer", que debido a la baja de precios tan
estrepitosa y a los esquemas de financiamiento, estamos a un paso de que esto
se haga realidad. De hecho, la baja de precios también ya se ha hecho presente
en el segmento de software empresarial, donde estos fabricantes pretenden llegar
a empresas de menor tamaño.
Por otra parte, a pesar del enorme ruido que se ha generado en torno a la transformación
y el rol de los canales de distribución, está claro que el canal es y seguirá
siendo híbrido, asumiendo un papel muy importante en el desarrollo de todos
los negocios, no sólo en los procesos de ventas y comercialización, sino también
para soporte y apoyo para establecer vínculos más estrechos entre usuarios y
oferentes.
El mensaje más importante de asimilar, no sólo por parte de los canales sino
también por parte de las empresas es el de poder replantear su modelo de negocios
y posicionarse como un jugador dentro de la economía digital. Es necesario identificar
su rol como mayoristas, distribuidores, integradores u organizadores de comunidades
virtuales, pues dependiendo del objetivo a alcanzar, ya sea ofrecer servicios,
desplazar productos, orientarse al cliente o tener eficiencia operativa, será
el modelo de negocios a seguir.
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