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1. Llene su mente con pensamientos
de paz, coraje, salud y esperanza.
Tener estos cuatro principios en
mente puede traerle una sensación de serenidad y una nueva perspectiva al saber
que esos malos días son solo eso. Todos los tenemos: lo inesperado trae un
cambio a nuestra rutina, causando una ondulación y modificando nuestros planes.
Al focalizarnos en pensamientos positivos, nos surge una nueva fuerza y usted
comprenderá que este día también pasará, y encontrará el conocimiento y el
coraje para manejar la situación.
2. No intente ponerse a la
par
Puede ser muy tentador el querer vengarse por una acción que sentimos se nos
hizo injustamente. Sin embargo usted debe recordar cuan realmente inútil esto
puede ser. La venganza asiste a un ciclo continuo de querer empatar. Pasa de una
persona a otra, pero nunca realmente se establece. Considere el efecto que tiene
en sus emociones y su perspectiva mental. Si esto es lo único en lo que se está
concentrando, no deja lugar para nada más, y le quita toda la energía positiva
que tiene para ofrecer.
3.
Espere ingratitud.
Aunque el hecho de que no le reconozcan su duro trabajo y su esfuerzo puede ser
desalentador, recuerde enfocarse en su desempeño, y esté orgulloso de los
logros que ha obtenido. En vez de sentir resentimiento, concentre sus energías
y continúe aplicando a su trabajo una fuerte ética laboral.
4. Cuente sus bendiciones – no
sus penas.
El hecho de tener en cuenta todo lo
que uno posee puede ayudarlo a priorizar su vida, y a concentrarse en lo que es
verdaderamente importante. Si vemos que hay un problema, la forma en que lo
atacamos es darles coaching a los directivos para ofrecerles un feedback de cómo
pueden mejorar. Es importante que todos los empleados sientan que tienen
oportunidades de crecimiento.
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