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¿Cómo me visto para la entrevista? Volver al listado
¿Sabes qué vestimenta es la adecuada para una entrevista laboral? ¿Qué decir o hacer para dar una buena impresión y no caerle mal a un empleador? El protocolo para entrevistas es una parte importante del éxito de una búsqueda, si bien con frecuencia no es tenido en cuenta.

Por Cristina Mejías
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Según el Pequeño Larousse Ilustrado, protocolo es “un conjunto de reglas de cortesía y urbanidad establecidas para determinadas ceremonias”. Si usted no está seguro acerca de cuáles son los modales, las conductas y la imagen adecuadas para exhibir ante los empleadores, y quiere contar con una ventaja competitiva por sobre otros candidatos, los siguientes consejos útiles lo ayudarán a entender qué necesita para sobresalir en su próxima entrevista laboral.

  • ¡Vístase muy bien!               

Hoy en día, por más que el ambiente laboral es más distendido en lo que a vestimenta se refiere, para los empleadores la apariencia sigue pesando lo suyo. Victoria Goñi, Directora de RR.HH. de una empresa de servicios, opina: “Demasiadas personas –tanto jóvenes como de mayor edad– han perdido la noción de lo que es la vestimenta ejecutiva adecuada. La ropa descuidada, demasiado sexy, sucia, arrugada, percudida o desteñida es totalmente inapropiada para un lugar de trabajo”.

Vístase bien y en forma conservadora. Deje en su casa las calzas, el arito para la nariz, la tintura verde para el pelo, los buzos enormes y holgados, las remeras con inscripciones obscenas, el taco aguja, los vaqueros de tiro corto, las polleras micro-mini o la ropa interior a la vista. Según el Gerente de RR.HH. Roberto Rossi, “pretender que el empleador lo ‘acepte a usted tal cual es’ es una actitud genial si su intención es que nunca lo ascendamos o lo contratemos”.

Para no tener que estar adivinando a la hora de decidir qué ponerse, vístase un poco más formal que un gerente promedio. Si la mayoría se pone jeans y una camisa sport, use jeans con saco y corbata. Si todos están de saco y corbata, póngase un traje. ¿Todos de traje? Preséntese con su mejor ambo.

La prolijidad es tan importante como la vestimenta adecuada. Lústrese los zapatos. La ropa debe estar limpia y bien planchada, no tiene que quedarle ni grande ni chica. Nada de sietes, agujeros o botones que faltan. El cabello debe estar bien peinado y las uñas limpias y recortadas. Que no se le vaya la mano con el maquillaje o la colonia.

  • Practique cómo da la mano, cómo mira a su interlocutor y cómo usa su lenguaje corporal

Salude al entrevistador con una sonrisa y ofrezca un apretón de manos firme. No hay nada que deje una impresión peor que dar la mano en forma debilucha y con dos dedos. El contacto ocular es fundamental, y transmite la sensación de que tanto usted como su mensaje son creíbles. En la reunión, no se quede sentado estoicamente con expresión ausente. Dará la impresión de “estar en otra” o incluso de estar poco interesado; lo tomarán por parco, aburrido y mecanizado. Sea usted mismo, sonría, mire a los ojos y utilice entonaciones vocales para subrayar lo que dice y ser agradable. Los movimientos, los gestos, la postura y las expresiones del rostro son una parte importante del desempeño general. Una sonrisa sincera envía un mensaje afable que da confianza.

  • Sea puntual

No existe ninguna excepción para esta regla. Muchos empleadores consideran que, si usted llega tarde a su entrevista, tal vez ni llegue jamás a su trabajo. ¿Necesito decir algo más? Pida indicaciones para viajar, familiarícese con el camino, y calcule más tiempo del necesario para así llegar temprano. Espere, ordene sus pensamientos, y luego abra la puerta del empleador cinco minutos más temprano de la hora estipulada.

  • Use los nombres propios

En cuanto llegue, preséntese diciendo con quién tiene cita y a qué hora. Si la recepcionista tiene un cartelito con su nombre, salúdela por su nombre. Cuando lo presenten ante el entrevistador o entrevistadores, use el/los nombres al saludar y también al despedirse. A la gente le encanta escuchar su nombre, así que asegúrese de recordarlo y usarlo… sin exagerar. Tampoco es cuestión de pasar por falso.

  • Haga gala de sus modales en la mesa

La hora del almuerzo a menudo facilita un ambiente más relajado; los candidatos suelen charlar y a veces dicen cosas que los perjudican. Se trata de una entrevista –no de una conversación extraoficial–, y todos los oídos están atentos.

En el restaurante, elija un plato que sea fácil de comer, no tallarines o langostinos o algo que ensucie o salpique. Le recomiendo evitar el alcohol. Es una entrevista laboral. Si tiene que beber, haga durar su copa, tome un sorbito ocasionalmente. Tiene que permanecer con todos los sentidos alerta.

Nunca monopolice la conversación, no use malas palabras ni haga chistes de mal gusto. Los empleadores están evaluando sus habilidades de comunicación y la manera en que usted habría de interactuar en situaciones profesionales o en reuniones con clientes. Haga muchas preguntas acerca de la empresa, las responsabilidades de la función y los desafíos inmediatos. Como tema de conversación, es bueno preguntarle al entrevistador qué opina él/ella de la empresa y por qué ese es un buen lugar para trabajar. Durante toda la comida, véndase constantemente y venda su capacidad para realizar la tarea.

  • Trasmita que puede hacer el trabajo

Las entrevistas no son el momento de ser tímido y humilde. Si usted no expresa confianza y no da a entender que es lo suficientemente competente como para realizar la tarea, el empleador pensará que probablemente no pueda hacerla. Responda con muchos detalles específicos y dé frecuentes ejemplos de la manera en que usted ha hecho las cosas bien en el pasado. A los empleadores no los impresionan las imprecisiones. Ofrezca detalles, pero que sus respuestas sean concisas. Por sobre todas las cosas, no parezca desesperado. Si le transmite su desesperación al empleador en la entrevista, puede perjudicar sus posibilidades de ser contratado.

  • Prohibido jactarse o mentir

Venderse a usted mismo con eficacia significa dar ejemplos que sustenten sus afirmaciones. Las exageraciones o las mentiras con frecuencia provienen de candidatos débiles que creen que pueden apabullar al entrevistador. La mayoría de los empleadores VA A CHEQUEAR esas afirmaciones, y son muchos los candidatos que utilizan engaños para ser contratados y después, ante su sorpresa, terminan siendo despedidos. Nunca hay que mentir.

  • Impáctelos: escriba a mano su esquela de agradecimiento

Es posible influir sobre los empleadores una vez que uno se retiró de la entrevista. Una nota de agradecimiento puede inclinar la balanza a su favor si la decisión está entre usted y otra persona. El empleador considera que alguien que realmente quiere el empleo probablemente se va a desenvolver mejor cuando lo consiga. Su nota deberá consistir en una esquela encabezada por la palabra “Gracias” en estilo muy profesional. Puede usar una tarjeta ya impresa, de esas que se venden en las librerías. Escriba unas líneas agradeciendo por la oportunidad y reiterando uno o dos puntos fuertes que indiquen que usted sería un “aporte valioso para el equipo”.

Las cartas o esquelas tipeadas parecen correspondencia de oficina, y los mails son eliminados y olvidados casi de inmediato. Las notas escritas a mano (en letra de imprenta si su caligrafía es ilegible) constituyen una comunicación más personal. Es la oportunidad de demostrar el esfuerzo extra que usted pone en su trabajo, y eso hará que se destaque entre otros. Envíe su tarjeta dentro de las 24 horas de transcurrida la reunión.

 
 
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