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Según el Pequeño Larousse Ilustrado,
protocolo es “un conjunto de reglas de cortesía y urbanidad establecidas para
determinadas ceremonias”. Si usted no está seguro acerca de cuáles son los
modales, las conductas y la imagen adecuadas para exhibir ante los empleadores,
y quiere contar con una ventaja competitiva por sobre otros candidatos, los
siguientes consejos útiles lo ayudarán a entender qué necesita para
sobresalir en su próxima entrevista laboral.
Hoy en día, por más que el ambiente
laboral es más distendido en lo que a vestimenta se refiere, para los
empleadores la apariencia sigue pesando lo suyo. Victoria Goñi, Directora de
RR.HH. de una empresa de servicios, opina: “Demasiadas
personas –tanto jóvenes como de mayor edad– han perdido la noción de lo
que es la vestimenta ejecutiva adecuada. La ropa descuidada, demasiado sexy,
sucia, arrugada, percudida o desteñida es totalmente inapropiada para un lugar
de trabajo”.
Vístase bien y en forma conservadora.
Deje en su casa las calzas, el arito para la nariz, la tintura verde para el
pelo, los buzos enormes y holgados, las remeras con inscripciones obscenas, el
taco aguja, los vaqueros de tiro corto, las polleras micro-mini o la ropa
interior a la vista. Según el Gerente de RR.HH. Roberto Rossi, “pretender que
el empleador lo ‘acepte a usted tal cual es’ es una actitud genial si su
intención es que nunca lo ascendamos o lo contratemos”.
Para no tener que estar adivinando
a la hora de decidir qué ponerse, vístase un poco más formal que un gerente
promedio. Si la mayoría se pone jeans y una camisa sport, use jeans con saco y
corbata. Si todos están de saco y corbata, póngase un traje. ¿Todos de traje?
Preséntese con su mejor ambo.
La prolijidad es tan importante
como la vestimenta adecuada. Lústrese los zapatos. La ropa debe estar limpia y
bien planchada, no tiene que quedarle ni grande ni chica. Nada de sietes,
agujeros o botones que faltan. El cabello debe estar bien peinado y las uñas
limpias y recortadas. Que no se le vaya la mano con el maquillaje o la colonia.
Salude al entrevistador con una
sonrisa y ofrezca un apretón de manos firme. No hay nada que deje una impresión
peor que dar la mano en forma debilucha y con dos dedos. El contacto ocular es
fundamental, y transmite la sensación de que tanto usted como su mensaje son
creíbles. En la reunión, no se quede sentado estoicamente con expresión
ausente. Dará la impresión de “estar en otra” o incluso de estar poco
interesado; lo tomarán por parco, aburrido y mecanizado. Sea usted mismo, sonría,
mire a los ojos y utilice entonaciones vocales para subrayar lo que dice y ser
agradable. Los movimientos, los gestos, la postura y las expresiones del rostro
son una parte importante del desempeño general. Una sonrisa sincera envía un
mensaje afable que da confianza.
No existe ninguna excepción para esta
regla. Muchos empleadores consideran que, si usted llega tarde a su entrevista,
tal vez ni llegue jamás a su trabajo. ¿Necesito decir algo más? Pida
indicaciones para viajar, familiarícese con el camino, y calcule más tiempo
del necesario para así llegar temprano. Espere, ordene sus pensamientos, y
luego abra la puerta del empleador cinco minutos más temprano de la hora
estipulada.
En cuanto llegue, preséntese
diciendo con quién tiene cita y a qué hora. Si la recepcionista tiene un
cartelito con su nombre, salúdela por su nombre. Cuando lo presenten ante el
entrevistador o entrevistadores, use el/los nombres al saludar y también al
despedirse. A la gente le encanta escuchar su nombre, así que asegúrese de
recordarlo y usarlo… sin exagerar. Tampoco es cuestión de pasar por falso.
La hora del almuerzo a menudo facilita
un ambiente más relajado; los candidatos suelen charlar y a veces dicen cosas
que los perjudican. Se trata de una entrevista –no de una conversación
extraoficial–, y todos los oídos están atentos.
En el restaurante, elija un plato que
sea fácil de comer, no tallarines o langostinos o algo que ensucie o salpique.
Le recomiendo evitar el alcohol. Es una entrevista laboral. Si tiene que beber,
haga durar su copa, tome un sorbito ocasionalmente. Tiene que permanecer con
todos los sentidos alerta.
Nunca monopolice la conversación,
no use malas palabras ni haga chistes de mal gusto. Los empleadores están
evaluando sus habilidades de comunicación y la manera en que usted habría de
interactuar en situaciones profesionales o en reuniones con clientes. Haga
muchas preguntas acerca de la empresa, las responsabilidades de la función y
los desafíos inmediatos. Como tema de conversación, es bueno preguntarle al
entrevistador qué opina él/ella de la empresa y por qué ese es un buen lugar
para trabajar. Durante toda la comida, véndase constantemente y venda su
capacidad para realizar la tarea.
Las entrevistas no son el momento de
ser tímido y humilde. Si usted no expresa confianza y no da a entender que es
lo suficientemente competente como para realizar la tarea, el empleador pensará
que probablemente no pueda hacerla. Responda con muchos detalles específicos y
dé frecuentes ejemplos de la manera en que usted ha hecho las cosas bien en el
pasado. A los empleadores no los impresionan las imprecisiones. Ofrezca
detalles, pero que sus respuestas sean concisas. Por sobre todas las cosas, no
parezca desesperado. Si le transmite su desesperación al empleador en la
entrevista, puede perjudicar sus posibilidades de ser contratado.
Venderse a usted mismo con eficacia
significa dar ejemplos que sustenten sus afirmaciones. Las exageraciones o las
mentiras con frecuencia provienen de candidatos débiles que creen que pueden
apabullar al entrevistador. La mayoría de los empleadores VA A CHEQUEAR esas
afirmaciones, y son muchos los candidatos que utilizan engaños para ser
contratados y después, ante su sorpresa, terminan siendo despedidos. Nunca hay
que mentir.
Es posible influir sobre los
empleadores una vez que uno se retiró de la entrevista. Una nota de
agradecimiento puede inclinar la balanza a su favor si la decisión está entre
usted y otra persona. El empleador considera que alguien que realmente quiere el
empleo probablemente se va a desenvolver mejor cuando lo consiga. Su nota deberá
consistir en una esquela encabezada por la palabra “Gracias” en estilo muy
profesional. Puede usar una tarjeta ya impresa, de esas que se venden en las
librerías. Escriba unas líneas agradeciendo por la oportunidad y reiterando
uno o dos puntos fuertes que indiquen que usted sería un “aporte valioso para
el equipo”.
Las cartas o esquelas tipeadas
parecen correspondencia de oficina, y los mails son eliminados y olvidados casi
de inmediato. Las notas escritas a mano (en letra de imprenta si su caligrafía
es ilegible) constituyen una comunicación más personal. Es la oportunidad de
demostrar el esfuerzo extra que usted pone en su trabajo, y eso hará que se
destaque entre otros. Envíe su tarjeta dentro de las 24 horas de transcurrida
la reunión.
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