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Mirame a los ojos
Quiero hacer especial hincapié en este asunto. Parece "perogrullesco" pero en una entrevista es fundamental mirar a nuestro entrevistador no sólo para demostrarle interés mirándolo a los ojos sino también para poder leer en su cara y sus gestos cómo estamos desarrollando la entrevista.
Como un jugador de póker o de truco debemos tratar de descifrar el semblante de nuestro "contrincante" para sacar provecho de esa información. Esto nos va a servir para darnos cuenta si estamos diciendo algo interesante o no, si se está aburriendo con nuestra charla o si estamos diciendo algo inconveniente y modificarlo. Además, mirar a la otra persona y prestarle atención evita errores groseros como interrumpirla o terminarle las frases.
Los fines de la oratoria son: conmover, que no es emocionar sino mover al interlocutor hacia un lugar donde nos preste más atención; enseñar, transmitir un mensaje y persuadir, que no es convencer, sino transitar juntos un camino. Por eso es tan valiosa en una entrevista laboral. Y es que en esta situación hay que echar mano de todas las herramientas disponibles y la oratoria es la más importante. |
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Uno debe vestirse para la ocasión, ni más ni menos. Un joven que se presenta para un puesto de nivel medio con un costoso traje azul, camisa blanca con gemelos, corbata azul y pañuelo en el bolsillo (uniforme de gerente) probablemente será descartado, entre otras cosas porque casi con seguridad estará "mejor vestido que el selector".
Por otro lado, nuestro lenguaje gestual debe estar acorde con el mensaje verbal que estamos transmitiendo evitando actitudes que generen desconfianza o distancia con nuestro anfitrión, tales como taparse la boca al hablar, cruzarse de brazos, refregarse las manos, mirar el reloj durante la entrevista o repiquetear con los dedos en el escritorio.
Cuando una mujer sale "de shopping" entra en decenas de locales. En todos y cada uno de ellos la ropa es hermosa y los precios similares, pero no compra nada hasta que aparece una vendedora que con una sonrisa se ofrece a ayudarla en su búsqueda y le acerca una prenda de su talle para que la pruebe. Lo mismo sucede en una entrevista laboral. El selector recibe cientos de postulantes, para un mismo puesto, de los cuales veinte o treinta que cumplirán con todos los requisitos. Pero la "oratoria" del postulante es lo que termina por inclinar la balanza.
La palabra ha sido, es y será el medio más elemental y directo de comunicación entre los seres humanos. Por eso, la oratoria es un arma poderosísima y como tal exige respeto, prudencia y conocimiento para ser utilizada.
Hay varios factores que deben tomarse en cuanta a la hora de enfrentar una entrevista laboral. Primero debemos recordar que cuando estamos frente a otra persona nos comunicamos de dos maneras simultáneamente. La verbal compuesta por las palabras que decimos, y la no verbal que llega de manera inconsciente (y a veces conciente) a nuestro interlocutor pero, que es más fuerte que la primera.
Para que el tema quede claro, uno de los teóricos más importantes que tiene esta disciplina, Albert Mehrabian, estudió cuál es el impacto total de un mensaje y los resultados fueron más que interesantes. Ese impacto es verbal en un 7 % (sólo palabras), vocal en un 38 % (tono de la voz, matices y otros sonidos) y no verbal en un 55 %. Por otra parte, otro teórico, Ray Birdwhistell descubrió que el componente verbal de una conversación cara a cara es menos del 35 % y que más del 65 % de la comunicación es de tipo no verbal.
La vestimenta, los gestos, ademanes y mohines que usemos transmiten un mensaje que dice a nuestro interlocutor quiénes somos, de dónde venimos y qué puede esperar de nosotros.
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