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Cómo mejorar la relación con el jefe Volver al listado
El secreto radica en generar en el superior un estado de empatía, comodidad y tranquilidad que en la Programación Neurolingüística (PNL) se llama Rapport.

Por Mariano Gorodisch
Necesitamos movernos al compás del otro, ni adelante ni atrás, acompañando su estilo personal de comunicación. Para lograrlo, es preciso observar en el otro estos diferentes aspectos para luego poder espejarlos: 

• Su velocidad al hablar 
• El tono de voz 
• Su postura corporal 
• La distancia física a la que nos propone comunicarse 
• Los puntos de su interés 
• El entorno que lo rodea (vestimenta, decoración, libros, revistas, fotos o cualquier objeto que pueda dar indicios de su personalidad. Esta información puede serle útil si necesitara romper el hielo con su interlocutor). 

Para la PNL, “entendemos mejor lo que nos es familiar”. Esto significa que cuando nuestro comportamiento acuerda con el de nuestro interlocutor, éste nos comprende mejor y nosotros comprendemos mejor lo que él quiere comunicarnos.

Asimismo, la PNL entiende que el 93% de nuestra comunicación es no verbal. Si bien este porcentaje variará, desde ya, de acuerdo a las diferentes situaciones, de forma muy clara el lenguaje corporal y el tono marcan una enorme diferencia en el impacto y el significado de lo que decimos. Si las palabras son el contenido del mensaje, las posturas, gestos, expresión y tono de voz son el contexto en el que el mensaje está enmarcado. Juntos, dan sentido a la comunicación.
Una vez logrado el Rapport con el jefe, que implicará de nuestra parte que lo estamos escuchando, que nos ponemos en su lugar y que estamos disponibles para encontrar puntos en común, necesitaremos prestar atención al contenido verbal de la comunicación que estamos manteniendo. 
El Metamodelo del Lenguaje, otra de las herramientas utilizadas por la PNL, permite restituir en la comunicación verbal los elementos faltantes o distorsionados. 

Veamos algunos ejemplos de aplicación de las preguntas del Metamodelo del Lenguaje en algunas expresiones verbales frecuentes:

“Siempre cometo los mismos errores.” ¿Siempre? ¿Hubo alguna vez que...?
“Nunca me escuchan.” ¿Nunca? ¿Nadie? ¿Quiénes no lo escuchan? 
“Ellos dieron la orden”. ¿Quiénes, específicamente?
“El genera conflicto”.¿Cómo? ¿Cuándo? ¿De qué manera? ¿Dónde? ¿Con quién? 
“Es el mejor auto.” Mejor, ¿comparado con cuál?
“Mejor gestión de la comunicación.” Mejor que qué o en qué, exactamente?
“Me pone nervioso.” ¿Qué lo pone nervioso? ¿De qué manera? ¿Qué podría hacer para cambiar la situación? 

 
 
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