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Vivimos
en un entorno empresarial crecientemente complejo y competitivo. Contar con una
línea de productos de primer nivel, un equipo directivo y un cuerpo de ventas
dotados de excepcionales conocimientos, disfrutar de una reputación envidiable
y de encuestas que indican que los clientes tienen intenciones de continuar siéndolo,
ya no alcanza para asegurar un éxito duradero o la saludable supervivencia de
la organización. Ahora resulta indispensable asegurar una productividad
comercial basada en la innovación permanente, la introducción de nuevas
tecnologías, la adquisición renovada de conocimientos, el agregado de valor,
una neta diferenciación con relación a la competencia y el incremento de la
calidad institucional.
Mientras
que uno de mis libros, Qué
hacer realmente
para
atraer, deleitar y retener clientes estuvo
dirigido a transmitir recomendaciones sobre los desafíos y las oportunidades
relacionadas con la atracción y satisfacción de clientes, este nuevo trabajo, ¡Éxito!
Estrategias, tácticas e ideas de marketing y ventas que funcionan, incluye
sugerencias sobre las actividades comerciales necesarias para enfrentar los
nuevos desafíos que nos proponen la competencia y el incremento de las
expectativas, necesidades y demandas de los clientes.
Comencé
a escribir este libro en agosto de 2005. No habían pasado tres meses cuando
recibí una llamada para comunicarme la infausta noticia: había muerto Peter
Drucker, mi maestro, mi amigo, mentor y compañero de ruta. En ese momento decidí
escribir un texto destinado a hacer conocer algunas facetas desconocidas del
gran maestro, que se incluye como separata en este volumen.
Durante
las consultas que realicé con un grupo de empresarios latinoamericanos sobre el
contenido de este libro, surgió en forma reiterada la necesidad de dedicarle
espacio a la productividad
empresarial
en su conjunto, en especial lo relativo a la productividad comercial. Este
factor fue señalado como el mayor combate que las empresas deben enfrentar para
asegurar un futuro próspero. En efecto, un gran problema de los países al sur
del Río Grande es la productividad, tal como lo expresan los índices de
producto bruto de cada país, los ingresos per
capita y
la calidad de vida de sus habitantes. Esas cifras señalan que necesitamos un
fuerte incremento en la productividad, comenzando por la de cada persona durante
su labor cotidiana. Sin duda, ese crecimiento dependerá de la calidad de los
conocimientos que ofrezcan los programas de educación en cada país.
En
base a esta información, decidí investigar los factores que influyen en la
productividad, incluyendo las decisiones que toman las autoridades de cada país.
Esto
se hizo mediante una encuesta y una serie de entrevistas en los niveles de
dirección y de gerencia. El resultado indica con claridad que una de las
razones de la baja productividad es la complacencia
de
muchas personas que trabajan en los diferentes niveles de las organizaciones.
Según el diccionario, “complacencia” significa “autosatisfacción,
satisfacción con los resultados obtenidos”. En muchos casos, equivale a
“bajar los brazos”.
Con
mis cuarenta años de práctica gerencial y de consultoría, sumados a mi
experiencia en cientos de conferencias y workshops sobre marketing y management,
puedo asegurar que uno de los principales factores negativos en el mundo
empresarial es la complacencia. En efecto, los costos ocasionados por la
complacencia han crecido más rápidamente que la inflación, los impuestos y
los niveles de demanda de los clientes.
La
brecha existente entre la productividad de países como Estados Unidos, Irlanda,
Corea y la India, y la de los países latinoamericanos, se debe a que la
complacencia se encuentra en los institutos de enseñanza, los gobiernos y las
empresas. Ésta no es una regla general, ya que existen algunas excepciones
—Brasil, Chile y México— y casos particulares, que expongo en las páginas
que siguen.
Felizmente,
mejorar esta situación es posible: sólo requiere el compromiso del capital
humano de cada organización, comenzando por su cabeza. Para que los cambios se
materialicen, hay que modificar actitudes que en el pasado permitían operar con
éxito pero que ahora constituyen
una barrera al progreso. En la mayoría de las empresas, la resistencia al
cambio es signo de una actitud complaciente, cuyos efectos han llevado a algunos
países, que ocupaban un lugar de privilegio, a ser los de menor productividad.
La
complacencia, ya sea individual o de las organizaciones, es un pasaje al
fracaso; hay que cambiar las formas de administrar y comerciar, y hacerlo a la
misma velocidad que los países líderes. La complacencia lleva a suponer que,
con sólo realizar un proceso de planificación estratégica o de detección de
debilidades, se presentarán inmediatamente nuevas
oportunidades de negocios. Esta forma de pensar equivale a consultar al médico
y creer que, con sólo tener la indicación del tratamiento, sus males
desaparecerán por arte de magia.
En
las décadas del 60 y el 70, las empresas podían sobrevivir aunque no contaran
con conocimientos de marketing y management. En comparación con los tiempos
actuales, fueron años fáciles en materia de competitividad. A partir de la década
del 80, y particularmente en los 90, la velocidad del cambio sacudió los
cimientos de la mayoría de las organizaciones, y todos los que aspiraban a
continuar operando en forma saludable debieron modificar su manera de pensar.
Llegaron las quiebras, las fusiones y adquisiciones, los clientes exigentes, la
declinación de la rentabilidad y otras situaciones que afectaron negativamente
las empresas. Varios factores han acelerado la necesidad de erradicar todo
vestigio de complacencia: la velocidad del cambio en los hábitos de los
clientes y consumidores, la tecnología y la globalización; todos ellos han
incrementado los costos de la complacencia y ninguno está dando señales de
agotamiento. Por el contrario, el sentido común nos indica que los cambios se
acelerarán cada vez más, y deben encontrarnos preparados.
En
este libro se exponen estrategias y tácticas, junto con una serie de conceptos,
ideas, experiencias, casos, ejercicios y materiales de trabajo, que serán una
contribución decisiva para el desarrollo próspero de las organizaciones
empresarias.
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Extracto de su libro *Estrategias, tácticas e ideas de marketing y ventas que funcionan*
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